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INFÓRMESE: ¿QUÉ ES LA MIOPÍA?

La miopía es con seguridad uno de los errores de refracción más reconocidos. En los ojos miopes, las imágenes se enfocan por delante de la retina y no sobre ella, lo que dificulta la visión desde lejos: la persona distingue claramente los objetos cercanos, pero percibe de forma borrosa los objetos que se encuentran a distancia.

Esto se debe a que el globo ocular es demasiado alargado, o a que la córnea es más curva de lo normal. Las personas con antecedentes familiares son más propensas a padecerla.

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En un ojo normal la luz se enfoca correctamente sobre la retina, mostrando imágenes nítidas; en un ojo miope, la luz se enfoca antes de llegar a la retina (ya sea por una irregularidad en la curvatura de la córnea o por el aumento del largo axil), dando como resultado una visión borrosa a distancia.

Suele manifestarse en edad escolar, por lo que es importante estar atentos a posibles síntomas en los niños. Los más habituales son:

• Acercarse mucho a la hoja para leer
• Sentarse muy cerca del televisor
• Entrecerrar los ojos a menudo -en un acto reflejo para que los objetos lejanos parezcan más nítidos
• Tener dificultades para distinguir lo que se escribe en el pizarrón

Como la miopía se desarrolla durante los años de crecimiento, los anteojos o lentes de contacto suelen requerir actualizaciones hasta los 24 años aproximadamente, edad en la que tiende a estabilizarse. Si el error es superior a unas seis dioptrías, se trata de alta miopía o miopía magna, un tipo de miopía que conlleva riesgos y complicaciones visuales específicas potencialmente graves.

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Desafortunadamente no hay manera de prevenir la miopía, aunque las revisiones oculares periódicas, especialmente en la infancia, ayudan a detectarla en sus fases incipientes.

Tratamiento:

En términos generales, la miopía puede corregirse fácilmente con el uso de anteojos o lentes de contacto. Sin embargo, existen una serie de opciones para las personas que desean reducir la dependencia de corrección óptica.

Una de ellas es la cirugía refractiva. Este tratamiento consiste, principalmente, en la aplicación de láser (Lasik) en las capas superficiales o internas de la córnea; de esta manera, se “talla” la córnea para corregir su curvatura y así mejorar la refracción.

Cuando la miopía es demasiado alta o existe contraindicación para realizar Lasik, puede desaconsejarse cualquier intervención corneal. La opción puede ser la implantación de las llamadas lentes intraoculares fáquicas, que se colocan entre la córnea y el cristalino (ICL) o delante del iris (lentes de soporte iridiano), eliminando la necesidad de anteojos o lentes de contacto. Dependiendo del espacio de que se disponga dentro del ojo, pueden llegar a corregir unas 20-21 dioptrías en casos de miopía y hasta 10-12 dioptrías en casos de hipermetropía. Una de sus grandes ventajas es que se trata de una técnica reversible. Suele indicarse para pacientes menores de 40/45 años.

En otros casos pueden ser necesarias las lentes pseudofáquicas. A diferencia de las fáquicas, estas lentes sí sustituyen el cristalino, ya sea porque este ha perdido la función de acomodar (enfocar) o porque se trata de un cristalino opaco (catarata). Las lentes pseudofáquicas pueden corregir hasta 35-40 dioptrías de miopía y hasta 20 de hipermetropía.

Cerca del 80% del éxito de estos procedimientos depende de un buen diagnóstico, y de una indicación correcta sobre qué técnica es la más adecuada. Evalúe sus opciones junto a su oftalmólogo.