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Consejos para proteger sus ojos en invierno

Todos conocemos la importancia de proteger nuestros ojos durante los meses de verano, pero pocos conocen el daño que puede causar el invierno a nuestra vista. Llegaron los meses de frío y tenemos que estar preparados.

Cuando las temperaturas empiezan a caer, proteger los ojos es lo último en lo que pensamos. Empezamos a protegernos del frío añadiendo capas y capas de ropa, pero en ningún momento pensamos en cómo proteger nuestros ojos de todos los factores invernales: nieve, frío, viento, lluvia, calefacción…

El verano es una época donde los días son más largos y el sol es más intenso, por eso todos los oftalmólogos recomiendan protegernos de los rayos ultravioleta (UV) solares, pero ¿qué sucede en invierno? Aunque el invierno se caracteriza por tener menos horas de luz y la intensidad de los rayos de sol es más baja, es muy fácil sufrir una sobreexposición a los rayos UV, especialmente en zonas de alta montaña, nieve y fuerte viento.

Riesgos en exteriores

En zonas de altitud elevada, donde muchos eligen vacacionar en invierno, los rayos de sol son más intensos. Además, la nieve tiene la capacidad de reflejar el 80% de los rayos solares -mientras que el agua y la arena reflejan un 20%. Es por esto que la lesión ocular más frecuente en invierno es la queratitis solar, una inflamación corneal causada por la sobreexposición a los rayos ultravioleta, y la maculopatía por exposición, una alteración retiniana que aparece en pacientes cuya fóvea ha estado expuesta durante un tiempo prolongado a los rayos UV.

El viento y las bajas temperaturas pueden favorecer la sequedad del ambiente, propiciando la aparición del síndrome del ojo seco. Los párpados ayudan al ojo a conservar una temperatura óptima, y la película lagrimal mantiene la superficie ocular siempre húmeda; pero cuando el aire impacta constantemente nuestros ojos, puede provocar irregularidades en la producción o la calidad de las lágrimas, por lo que la protección natural de nuestros ojos puede empezar a fallar a la hora de impedir molestias y daños oculares.

Riesgos en interiores

Es común que busquemos refugio del invierno en interiores, donde estamos resguardados del frío y la lluvia. Pero este hábito también tiene sus riesgos oculares, asociados a la calefacción y la luz artificial.

Las chimeneas, calefacciones u otras fuentes de calor también pueden provocar el síndrome de ojo seco. Además del ambiente seco del hogar, tendemos a pasar muchas horas delante de una pantalla digital, ya sea la televisión o las computadoras; al fijar nuestra atención en una pantalla, el número de veces que parpadeamos se reduce, incrementando el riesgo de fatiga ocular y reduciendo la lubricación del ojo.

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¿Qué hacer?

• Utilizar gafas de sol con filtro UV: Las gafas de sol están categorizadas en función del nivel de protección que ofrecen frente a los rayos ultravioleta. Van del 0 al 4, si tienes dudas de qué categoría escoger, consulte a su oftalmólogo. En el caso de ir a la nieve, necesitara unas gafas de sol con una protección máxima y que además cubran todo el contorno del ojo.

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• Parpadee con frecuencia: de esta manera estimulará la producción de lágrimas y mantendrá el ojo más lubricado. Cuando estamos concentrados frente a una pantalla solemos reducir la frecuencia de parpadeo. Por este motivo, además de descansar la vista cada 1 hora, tiene que procurar parpadear más a menudo.

• Aléjese de las fuentes de calor: En invierno tendemos a ubicarnos cerca de la calefacción o la chimenea, pero independientemente de lo bien que sienta el calor en invierno, debe alejarse de las fuentes de calor para evitar que las lágrimas se evaporen, y que la superficie ocular no quede vulnerable y seca.

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• Utilice lágrimas artificiales: Con la calefacción y el viento del exterior, nuestros ojos tienden a resecarse. En el caso de notar ardor, sensación de cuerpo extraño, sequedad o alguna otra molestia, procure utilizar lágrimas artificiales para recuperar la humedad y lubricación en sus ojos.

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• Humedezca el ambiente: Durante el invierno el aire se vuelve más seco debido a la calefacción. Estos niveles de humedad tan bajos pueden irritar los ojos, especialmente si ya sufre síndrome del ojo seco. Para contrarrestar el aire seco, es recomendable aumentar el nivel de humedad en tu hogar utilizando humidificadores. De esta forma podremos reducir los efectos de los ojos secos y conservar la lubricación natural del ojo.

• Consuma alimentos ricos en Omega-3: El consumo de ácidos grasos como el Omega-3 puede mejorar la función de las glándulas Meibomio, encargadas de producir la capa lipídica de las lágrimas. Los aceites Omega-3 puede encontrarlos en diversos alimentos, tales como los pescados, almendras, nueces, repollos y paltas entre otros.

• Desmaquíllese cada noche sin falta antes de ir a dormir con un producto libre de fragancias, colorantes, alcoholes o algún extracto natural que pueda irritar su piel. Además de cuidar sus ojos, evitará el envejecimiento prematuro de la piel del contorno del ojo.